sábado, 16 de julio de 2016

A solas con mi noche - III -

¿De qué va la angustia
si no hay nada por lo qué angustiarse?
¿De qué va dejar de ser yo
cuando lo que importa es no dejar de serlo?
¿Cuántos anocheceres negros bastan
para encauzar las ideas que a marea alta penetran?

Todos los relojes se detienen a la misma hora,
en el mismo momento,
en el mismo incienso,
en la misma tez velada de pasión.

Todas las deshoras del día
se convierten en paredes
mortíferas paredes,
donde solo el sol penetra.

¿Cómo logro llegar hasta tu antepenúltimo recuerdo,
sólo para pensar que no existe,
sólo para sentir que no vuela,
sólo para imaginar que no camina,
el de los ángeles alicaídos que el crepitar de las hojas dilucida?

Siempre amanece del mismo lado,
siempre me recuesto sobre el mismo piso helado,
siempre hago a un lado los tugurios de la mala memoria,
siempre busco respuestas donde no había preguntas.

¿Cómo enajenarse uno
y serse propio,
convirtiendo en invulnerable
todos los momentos del proscenio?

La vida es un pedazo de papel crepé,
no hay vuelta que darle 
y yo sigo buscando un poco de luz, 
ahí donde todas las oscuridades caben.



Imagen: Brassai


G.-


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