jueves, 23 de enero de 2014

Bailarina

¿Cuántas veces he de perecer
en el letargo de tus ojos,
que me miran sin creer
que caigo a tus pies?

¿Cómo he de concebirte,
sin manos,
sin piel,
sin temor a volver a perder?

Es que acaso la noche,
esta noche,
como ninguna otra,
sea la mejor bienvenida
para el desfile de nuestras caricias
hasta llegar al recoveco más recóndito de tu ser.

Tus piernas largas
de bailarina,
tu sonrisa leve
de amor,
tus ojos en mis ojos.

Mas sólo me basta afirmar
que sin prisa pero sin pausa
mi cuerpo avanza raudo en tu búsqueda,
mas es mi conciencia la que sesga nuestro encuentro.

¿Cómo decirte
que a las tres de la mañana
aún te recuerdo aquí?

G.-