martes, 17 de mayo de 2011

Parsimonia escatológica


esta carta es para vos:

Es como un despilfarro estrafalario, lleno de perogrulladas insubordinadas, plantados antromorfopsicológicamente mal; seguro que fue Jaime, él siempre tiene la culpa de todo. Es un axioma tautológicamente comprobable que esta parsimonia incontrolable de vocablos esgrimidos a través de una A4 prescriben como causa y terminan siendo un fallo de la situación humana que se nos antoja presentarles en estos momentos. Nadie diría nada de lo que no deba decir, siempre y cuando diga algo sobre lo que no tiene nada que decir y en la medida en que se le canta pronunciar apocalípticas parábolas y rectas delineadas en el bestiario de un Julio, o Junio, o Mayo…


Es así que la prostitución se vuelve algo tangible. Sí. García Márquez tenía razón: todo es relativo (¿o el que dijo eso fue Einstein?). De todas maneras cabe aclarar que “estoy enfermo”, dijo Jhonny. “Me llaman el lobo mamario, porque no para de dar regalitos perinatales”. En estos vociferos escatológicos de simposios niñales lo suficientemente supeditados al placer como para sobar bien un pedaso de carne mal cocinado: Bravo chicos!


Y como el problema es que siempre volvemos a nacer, para nosotros no hay más cura que la vida y la muerte al mismo tiempo. Porque el capitalismo te mata en vida y los Papas se la pasan fornicando diabólicamente con las monjas y los protestantes aparecen en los Simpson y son todos unos amarillistas de porquería, ¡fuera yankees!

Entonces, lo decimos en alemán: le Fausten caguen between after culen. Escataloguen prosianon, puten marxen! Las putanen parioren, conchen!

¿Por qué todo esto?, se preguntaran ustedes, muy sugestiva, sutil, intelectual, pueril, moral, estúpida, mordaz, tenaz, Alcatraz, Sinatra, mortal, sin más, mente… Y la cosa es que, al decir de mis amigos, no sé. A veces está bien sentir el palpitaje mortal de la sien prontuaria y semidorsal, para poder atestiguar el advenimiento de nuestro sutil propiciatorio escueto ojo. Es decir: todo lo que nosotros somos, es lo que ellos son, en la medida en que no somos más que caricaturas gatescas de la melancolía de nuestros amigos que lloran por lo alto y ríen por lo bajo,¿o era al revés?

Las preguntas nunca estás de más: siempre están de menos. ¿Qué carajo te importa a vos lo que estoy diciendo? Pero che, no preguntes te dije. ¿A qué te referís? A que no respondas una pregunta con otra pregunta. ¿Me tomás por tonto vos? No, por Coca-cola, es decir, sí, por eufemístico.


Y como la numismática es un deporte solo para adeptos del vino tinto de caja, importado desde Mendoza, yo les vengo a traer alegría: mañana se acaba el mundo. ¡Hurra!, ¡Hurra!


Y así fue como Jaime y Jhonny fueron asesinados por la espalda con un sable con forma de revólver que disparaba fuego frío.



Querido y desangrado corazón,